Los monstruos.

“Érase una vez que se era, una ninfa que creció entre los bosques que habían sido cobijo de su familia generación tras generación, conviviendo con otros dos linajes familiares que se desarrollaban de igual manera a lo largo de los años, con los que moraban en armonía.

Sin embargo, al vivir en plena naturaleza, no podían faltar los peligros que asolaban por aquellos lares. Se decía que en lo más profundo y tenebroso del bosque se escondían los 3 monstruos que tan preocupados tenían estos días a la población forestal: el cambiante Racismo, el magnífico Machismo y la escurridiza LGTB+fobia.

Los 3 monstruos perjudicaban la vida diaria de los 3 linajes, pero ninguno de ellos lograba deshacerse de ninguno de los 3 monstruos, que parecían casi inamovibles año tras año. La criaturas del bosque usaban todo tipo de armas para acabar con estos 3 monstruos: imágenes, palabras, hechos, información, opiniones… pero nada, a pesar de todos estos esfuerzos, los 3 monstruos seguían ahí sin debilitarse del todo.

¿Por qué?

El problema latente era el siguiente: discutían sobre qué monstruo era más dañino. Uno de los linajes afirmaba que era mucho más difícil cazar al Racismo que los otros por su naturaleza cambiante, y que por lo tanto debían poner todas sus fuerzas en eliminar a este primero. Otro linaje decía que había que cortarle la cabeza al Machismo por ser el monstruo más grande de los tres, si lo conseguían, los otros dos serían pan comido. El tercer linaje hacía hincapié a que la LGTB+fobia era el monstruo madre, el origen de todos los monstruos, y que si acababan primero con este, los otros dos no tenían nada que hacer. Y entre que se ponían de acuerdo y no, los monstruos iban haciendo estragos.

En la selva más frondosa, las tribus también luchaban contra la gorda Usura Bancaria y su hermana gemela la insatisfecha Corrupción, que, a pesar de su gran tamaño, conseguían esconderse entre la densa maleza sin ser vistas para robarles la vida a las tribus de la selva.

Y más allá todavía, en el desierto más seco, la desoladora Pobreza y el anhelante Hambre propagaban su monstruoso amor con su pequeño Muerte y su recién nacido Enfermedad, la familia de monstruos que absorbían gustosos, como si de un batido de frutas se tratase, la poca vida de los habitantes del desierto.

Si seguían así, sin saber a qué atender, ¿qué ocurriría cuando se juntaran los 9 monstruos y arrasaran los bosques, las selvas y los desiertos?

Y lo peor de todo, ¿qué podía hacer una simple ninfa de bosque al respecto?”

 

Tengo tantos frentes abiertos a día de hoy que me sobrepasan, ¿alguna idea para que no se nos coman los monstruos?

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2 comentarios en “Los monstruos.

  1. Esta última pregunta, nos la pomemos todos.
    Un artículo entretenido, bien explicado, en el que el mundo es un bosque lleno de monstruos y nosotros, los pobres linfas, no tenemos nada que hacer…. ‘nunca’ . A no ser de que nos disfracemos o bien nos pasemos del lado de los monstruos.

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