Archivos Mensuales: septiembre 2014

Las colonias de gatos.

La mayoría de las cosas que trato aquí son motivadas por porqués internos. En este caso, me motiva un porqué externo a redactar este tipo de movidas, que hasta ahora me parecía innecesario tener que informar y explicar. Me equivocaba.

Normalmente suelo tomarme los debates y las discusiones de manera muy apasionada -la gente que me conoce lo sabe muy bien- a pesar de que procuro ser objetiva y emplear un lenguaje lo más educado posible, y de la misma manera que me lo tomo con fervor, se me pasa al rato y consigo calmarme. Pero ayer no ocurrió eso. Y me tiene perturbada, porque sigo con la adrenalina de la rabia subida.

Animalista me llamaron, a modo de insulto. Para mí no lo fue, de hecho fue algo gratificante porque eso es lo que trataba de defender.

El caso es el siguiente: una chica tiene una colonia de gatos en su jardín. Cuando hablo de una colonia, hablo de 25 gatos. Esto no supondría ningún problema si todos fueran legalmente suyos. Pero no lo son.

Los gatos se quedan porque les da de comer y cariño, algo muy loable por su parte porque los gatos son muy agradecidos con esto -ellos y todos los animales del mundo-, si no fuera porque son más de 3 gatos -las colonias son a partir de 3 gatos- y están dentro de su domicilio. Esto acarrea varios problemas:

  1. Al estar dentro de su domicilio, podría considerarse que los gatos son suyos -les da de comer- de manera ilegal -porque no están registrados, y por lo tanto, vacunados-. Eso es perfectamente denunciable y la multa puede ser interesante. Si estuvieran fuera de su domicilio, el problema se reduciría a los dos siguientes puntos.
  2. Existe una colonia desprotegida y descontrolada. No tienen un mínimo de seguimiento veterinario -no están vacunados- y están a merced de envenenamientos y agresiones de terceras personas, están TOTALMENTE desprotegidos si les pasa cualquier cosa. Además de eso, no están castrados, por lo que el apareamiento está descontrolado y seguirán naciendo más y más gatos que estarán igual de desprotegidos y con posibilidad de portar enfermedades heredadas o por contagio.
  3. Cuantos más gatos, más difícil será que sobrevivan en una misma zona -la comida de esa zona que ellos puedan conseguir llegará sólo a un número determinado de gatos- y menos posibilidades de adopción, ya que no hay tantas personas para tantos gatos -bien por número, bien porque hay personas a las que no les gustan los animales-.

Viendo estos problemas, hay varias soluciones para ello:

  1. Registrar a los gatos como tuyos y dar parte de que es una colonia. Esto sólo es viable si tienes muchísimo dinero.
  2. Informar a la perrera de la zona para que se los lleven. Según cómo estén hechas las leyes del ayuntamiento, puede que no dé mucha confianza llevarlos allí porque existe la posibilidad de que los sacrifiquen -con posibilidad de adopción hasta cierto tiempo o inmediatamente-, así que debemos informarnos debidamente si no queremos que sufran, que al fin y al cabo, ese es el propósito. Si no nos gusta esta solución, hay una tercera que es la mejor para los gatos y la más común.
  3. Informar a la Protectora de Animales de la zona. Ellos se ocupan de vacunarlos y llevárselos para darlos en adopción en las mejores condiciones o, por el contrario, los vacunan y castran y los trasladan a una zona en la puedan vivir bien -este es el caso de las colonias, en las que la Protectora trabaja a distancia para que estén protegidas y controladas, ya que por el aumento de su número puede llegar a considerarse plaga.

A excepción de la opción de registrar a los gatos como tuyos – el chip depende de la comunidad autónoma en la que te encuentres-, las otras dos opciones son gratis. Si os quieren cobrar por llevar animales a cualquiera de los dos sitios, decid que no. Vosotros habéis elegido de manera altruista llevar al gato en cuestión por no pertenecer a una colonia registrada o por abandono. Otra cosa es adoptar, que eso hay que pagarlo, pero ya hablaremos de ese tema.

Si tienes gatos por mascota registrados y controlados -castrados si no piensas criar gatitos, vacunados y cuidados si piensas criar gatitos-, espero que te haya sido de utilidad por si quieres contribuir a la protección animal de colonias y abandonados. Los maltratados siguen el mismo proceso, sólo que emocionalmente es más duro y necesitas ayuda activa de la Protectora.

En caso de que tengas una gata en época de celo y quieras evitar estos problemas -tanto para ti como para el resto del mundo-, la recomendación de cualquier veterinario decente y con cabeza es que la castres lo antes posible -no la dejes salir de casa durante ese tiempo para evitar la posibilidad de que la preñen-, para así evitar enfermedades que puedan tener otros gatos -no es lo frecuente, pero puede ser- y evitar que contribuyas a las plagas -las colonias grandes pueden convertirse en un problema si no están controladas, incluso a los que les gustan los animales- y al abandono animal. Existe la opción de pastillas anticonceptivas para las gatas, pero a la larga da problemas de salud y tumores en las mamas, mejor castrar y gato sano y feliz toda la vida.

No seáis irresponsables. Si de verdad os gustan los animales y los tenéis por mascota legalmente, vuestra responsabilidad es cuidarlos para que estén sanos, protegerlos para que no sufran daño y darles amor para que sean felices; si no son vuestros, como mínimo tenéis la obligación moral de preocuparos porque lleven una vida sana.

No sólo os lo agradecerán los propios gatos, sino el ecosistema en el que os encontréis. Ya sabéis cómo funciona la simbiosis natural: las raíces del árbol sujetan la tierra evitando que se erosione y la tierra alimenta al árbol…

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La vida se confabula.

En ocasiones muy específicas, la vida quiere avisarnos o querer decirnos algunas cosas que deberíamos tener en cuenta de cara al futuro. Soy de las que piensa que todo está confabulado, que hay puntos de inflexión por los que vas a pasar sí o sí, por muchas vueltas que des hasta llegar.

En este momento siento que la vida me está dando una segunda oportunidad por haber intentado arreglar durante estos últimos años cosas que me han salido mal. La verdad es que no me está poniendo nada fácil esta segunda oportunidad, en ninguno de los dos temas que tengo pendientes conmigo misma. Lo mío me costó enderezar un tercer tema y resulta que era el fácil. Estos dos van a ser un calvario.

Pero la verdad es que no hay que decir “no” a la primera de cambio, quién no arriesga no gana, a pesar de que todos los valientes estén en el cementerio.

Siempre se dice que cuesta mucho conseguir las cosas, que tienes que tener perseverancia, paciencia, constancia y todas esas virtudes que no tenían ni los dioses olímpicos. A mí me parece que no cuesta tanto conseguir las cosas, es relativamente fácil aunque estén cuesta arriba. Lo que cuesta de verdad es mantenerlas. Porque no sólo tienes que armarte con semejante arcón de virtudes, sino que encima tienes que combatir el aburrimiento, las circunstancias cambiantes y la falta de interés. Ahí es nada.

En fin, que hay temas de los que no puedo presumir ni dar consejos porque no me han ido muy bien en la vida, lo único que me queda es advertir al personal. Pero no preocuparse, que parece que llega la segunda oportunidad y me volveré más sabia para guiaros.

Algún pionero tiene que haber siempre.

Lo que no se sabe del oficio ( I )

Tam-Tam Press

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Por MAGDALENA ALEJO CALZADA

Se conoce muy poco del entramado de las artes escénicas por la sociedad. Se habla de los pagos que se hacen más allá de los tres meses a los proveedores; en esta profesión, casi nunca se cobra antes de los seis meses, cuando no más tarde, tras múltiples llamadas a la tesorería del ayuntamiento de turno o de quien haya contratado el espectáculo en cuestión. Esto cuando pagan, en eso están igualados al resto de sectores por desgracia, ya no hay dinero para casi nada.

Desde que un profesional de las artes escénicas sale de su casa a actuar hasta que regresa después del bolo normalmente han pasado una media de 15 horas, si la representación es cerca de la ciudad donde reside la compañía y la actuación no es muy tarde, cuando no hay que hacer noche. Pocas son las veces que…

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