Capítulo 1: Regreso a las montañas

Heidi ya es adolescente

Por la ventana del tren se veía un paisaje precioso, lleno de árboles florecidos acompañados de un pequeño riachuelo que seguía la vía del ferry. Heidi empezaba a recordar su vida en la montaña con su abuelo. Los abetos tan altos, los campos llenos de flores de tantos colores, los barrancos al final de la colina donde solían pastar las cabras, el pueblo con sus habitantes tan vivarachos, la escuela, el queso tan bueno que preparaba su abuelo… pero sobre todo echaba de menos a Pedro. A Heidi se le dibujó una sonrisa en la cara ante la expectativa de volver a verle. Hacía mucho tiempo que no recibía una de sus cartas, con su letra mal trazada y alguna que otra falta de ortografía pero con toda la ilusión que destilaba el niño al poder escribirle una carta, ya que por fin había aprendido a leer y escribir. Ahora…

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