Archivos Mensuales: febrero 2015

En saco roto.

Es de las cosas que más detesto. Pones tu ilusión, tu corazón y tu experiencia ello, pero digas lo que digas, las palabras caen en saco roto. Las buenas y las malas.

Es algo así como darse cabezazos contra una pared, como pensar en la comida de mañana mientras te ahogas en el mar, como cambiar la arena del gato y pretender que dure limpia, como comer una napolitana de chocolate y echarte sacarina en el café justo después.

Palabras en saco roto, es como tirar piedras y no oír nunca en qué parte del río caen. Es como decir “te quiero” y oír un “gracias”.

Perfora el pecho exactamente igual.

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¿Adicción a las drogas o falta de cariño?

Kevin Mancojo

Hacía tiempo que no reflexionaba de un modo más serio (estos días de atrás ha sido todo muy absurdo). Hoy leí algo muy interesante y como de costumbre, os dejo el link: “Se ha descubierto lo que probablemente causa la adicción…“.

Mientras iba leyéndolo, me paré a pensar en casos que conozco o que he conocido y era tal cual lo narra la persona. Y para aquellos que no sepan de que hablo porque no se han pasado por el link, os explicaré: el artículo habla de la experiencia de un individuo, Johann Hari. Él mismo lo cuenta en primera persona y explica que viajó 48.000 kilómetros para encontrar respuestas, respuestas al porqué la gente puede acabar adicta a la droga. Sé que puede sonar estúpido, pero según sigáis leyendo lo entenderéis.

Sus viajes le llevaron a conocer diferentes personas que le dieron algunas de las soluciones a…

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Rutinas, costumbres y manías

SALTO AL REVERSO

Toothpasteonbrush

por Reynaldo R. Alegría

Cuando por fin me quedé solo decidí reflexionar sobre las cosas sencillas de la vida.  Esas cosas inocuas, insulsas, insípidas.  Me acosté en la víspera de mi cumpleaños número 40 contento de mi alegría, feliz por mi aceptación existencial, algo a lo que me exhortó hacer mi terapista con todas las ganas, sin nada de tedio.

Me quedé pensando.

La primera noche que dormí con Marcela en su casa se levantó a las 4:38 de la mañana, apagó el acondicionar del aire y se volvió a meter en la cama.  Siendo pleno verano y acostumbrado como estaba a la deliciosa temperatura baja que produce tan ingeniosa máquina, tuve que sufrir callado lo que a todas luces era la peor de las afrentas a un oso polar.

Con el tiempo se aprende a diferenciar la rutina de las costumbres y las costumbres de las manías.  Con el…

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