Archivos Mensuales: marzo 2015

Cosas de niños.

“Clara estaba inquieta. Tapada bajo cinco mantas y tres sábanas hasta su pequeña nariz, miraba atemorizaba la puerta de su armario. En realidad no tenía nada que temer, Golosinas estaba con ella bajo la manta y la protegería de cualquier monstruo.

Otro ruido.

Clara tembló de miedo. Golosinas era demasiado pequeño y blando para protegerla, tenía que acabar de una vez por todas con ese monstruo del armario, no sea que fuera a conspirar con el hombre del saco y no pudiera dormir nunca más allí.

Otro ruido.

No, no. Esta vez debía de ser un monstruo grande porque nunca había hecho tanto ruido. Saco su pequeña mano por debajo de las mil capas de ropa hasta el pomo de uno de los cajones de la mesita, sin quitar ojo de la puerta. Del cajón sacó un lápiz de punta afilada que guardaba por si perdía su lápiz del cole y cerró despacio. Abrazo a Golosinas y bajó de la cama despacio, muy despacio.

Otro ruido.

Sus pequeños pies descalzos avanzaban hacia el armario silenciosamente. Golosinas estaba con ella y no pasaría nada.

Otro ruido.

Clara paró en seco. ¿Qué haría al abrir la puerta? ¿Y si el monstruo era más rápido que ella? ¿Y si Golosinas no estaba preparado para esto?

Otro ruido.

Clara alargó la mano hasta el manillar del armario y contó hasta tres.

1…2…3…

La puerta se abrió de golpe y una cara gigante se cernió sobre ella, un grito desgarrador, varios golpes y Golosinas desencajado en el suelo.

Clara miró a su hermano Darío en el suelo. De su ojo derecho, donde sobresalía el lápiz, salían todavía pequeños borbotones de sangre. Vaya, Golosinas se estaba manchando de rojo.

– ¡Darío, eres tonto!

Y Clara fue a chivarse a sus papás porque Darío la había hecho creer que era su monstruo del armario.”

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Cuando me tocas.

Do.

¿Dónde estás?

Dominas mis pensamientos día y noche.

Re.

¿Recuerdas nuestra primera vez?

Recorrías mi alma desnuda con tus ojos.

Mi.

Mírame otra vez.

Mi respiración se agita y entrecorta cuando lo haces.

Fa.

Facilítame el camino hasta tu cama.

Familiarízate con mi olor.

Sol.

Solamente te necesito a ti para aguantar esta primavera.

Soluciona mi necesidad de treparte por las sábanas.

La.

Lameré tu excitación hasta aliviarla.

Lascivia es el lenguaje que entiende mi cuerpo cuando te toca.

Si.

Si me preguntas qué quiero no esperes más respuesta:

Sí, quiero escalarte hasta la octava más alta.

Babi Schofitz.

Me encanta esta mujer, ojalá que se atreva a publicar pronto, ¡yo te apoyo y te animo a ello, Babi!

Tu llegada.

El mundo me avisa de tu llegada,

con letreros de fábricas, con carteles de tiendas,

con nombre de apóstol, con situaciones paralelas.

El mundo me avisa de tu llegada,

con sutilidad, con delicadeza,

con premeditación y alevosía.

El mundo me avisa de tu llegada,

sin reloj, sin remedio,

sin cura y sin confesión.

El mundo me avisa de tu llegada,

no, no me avisa,

me advierte y se divierte.

El mundo se confabuló en su día

para que ahora des vueltas en mis pensamientos,

en mi cabeza, en mi cerebro,

en mis neuronas, en mis células,

en mi retina, en mi ventrículo,

en mi entrepierna, en mis labios,

en el nudo de corbata que

me haces llevar al cuello.

El mundo me avisa de tu llegada,

el mundo se confabuló en su día.

El mundo es un poco hijo de puta.

Babi Schofitz.