Y entonces ocurre.

Una pequeña luz que parpadea y una chispa que atraviesa la retina, una conexión entre la niebla y un ensordecimiento del exterior. Espera. Otra vez. Y cuanto más miro, más ilumina; y cuanto más ilumina, más sonrío. Y latidos corren como gacelas por la sabana, y borbotones de melodía que inundan el espacio.

Chsst… calla. Si respiras fuerte la vas a apagar…

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