A mis niños de 20 años o más.

A veces pienso que hago las cosas bien. No, no, lo digo en serio.

Muchas veces pienso que hago lo correcto, lo más beneficioso para todos, lo mejor que puedo hacer en cada situación, todo en su tiempo y espacio justo, a cada persona lo más favorable. Porque me considero inteligente. Sí, me considero inteligente. Y lista. Y cuando tengo el día, extremadamente guapa y sexy, todo me queda bien. También tengo un gran corazón y soy cariñosa con mis seres queridos y solícita con los que me piden ayuda. Hablo en serio, invierto mi tiempo en ayudar a otras personas a cambio de tener menos tiempo para hacer mis tareas. No os lo he dicho, pero perdono todo. Todo, todo. Ya pueden hacerme la putada más grande, que yo lo perdono y el karma pondrá a cada uno en su lugar. Porque soy una chica muy pacífica. Extremadamente pacífica, sí, con una filosofía de vida envidiable y una ética y moral intachables: llevo mis principios por bandera, defiendo los derechos del colectivo y pongo mis acciones al servicio del bien común, siempre desde la no violencia y el diálogo, por supuesto. Resuelvo problemas emocionales y tengo soluciones para todo y para todos. He de añadir que cocino bien, la verdad. También soy una gran actriz, pero está claro que lo primero es el elenco, el grupo, el trabajo en equipo, eso es lo importante, mi talento natural es un mero complemento. Que no se me olvide decir que soy una gran amante, en la relación de pareja y en la cama, la combinación perfecta entre carácter y dulzura, preocupación por el otro e independencia.

Tengo muy claro que soy un ser completo.

¿Esto era lo que querías leer? ¿O prefieres leer otra cosa?

A veces pienso que hago las cosas mal. No, no, lo digo en serio.

Muchas veces pienso que soy incorrecta, que hago lo que más jode a todos, lo peor que puedo hacer en cada situación, todo a destiempo y en el lugar equivocado, a cada persona lo que más le molesta. Porque me considero inferior. Sí, me considero inferior. Y absurda. Y cuando tengo el día, extremadamente fea y contrahecha, todo me queda mal. También tengo mal carácter y soy seca con mis seres queridos y borde con los que me piden ayuda. Hablo en serio, invierto mi tiempo en tocarme los cojones a dos manos a cambio de que me dejen tranquila los pesados de turno para que piensen que soy una pasota. No os lo he dicho, pero guardo rencor a todos. Todos, todos. Ya pueden hacerme simplemente una bromita, que yo me lo guardo y en el momento preciso pondré a cada uno en su lugar. Porque soy una chica muy agresiva. Extremadamente agresiva, sí, con una contención de la ira lamentable y una ética y moral inexistente: en realidad no tengo principios, me la suda el colectivo y hago lo que me sale de las pelotas, siempre con mucha soberbia y portando la verdad absoluta, por supuesto. Creo problemas emocionales y conflictos para todo y para todos. He de añadir que me da pereza alimentarme bien, la verdad. También soy una gran actriz, pero está claro que al resto del elenco le molesta por no estar a mi altura, y eso sólo tiene un nombre: puta envidia de mi talento natural. Que no se me olvide decir que hay días que follo por follar, en la relación de pareja soy la combinación perfecta entre mala leche y empalagosidad, inconstancia y dependencia emocional.

Tengo muy claro que soy un ser incompleto.

¿Esto era lo que querías leer? ¿O prefieres conocerme de verdad?

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