Archivos Mensuales: octubre 2015

Hay que cerrar.

Hay veces que hay que cerrar. Cosas que no van a ninguna parte o que dan vueltas o que se desvanecen conforme avanzan…

Tú sabes que ha llegado al final, que no es un bajón, que no es un stand by ni una espera conclusa, es un cierre. No un final, un cierre. Porque no parece tener fin. Y eso francamente, querida, te está matando.

Cada minuto de angustia, cada hora de hartazgo, cada día de ansiedad te está quitando la vida. Déjalo ya, basta, no te tortures más. Déjalo ir, no hay nada más que hacer. Llora. Llora mucho, hasta que inundes la habitación si hace falta por lo que te está sobrando o por lo que te está faltando. Échalo todo, aunque sean toneladas, pero deja descansar a tu salud. Respira, ya vale, respétate un poco. Te lo digo porque no vas a tener otra oportunidad, ni los gatos tienen siete vidas por mucho que digan. Si lo sabré yo. Hazme caso, lo habrás oído cinco mil doscientas veces, pero es cierto que no merece la pena que sigas así. No es culpa de nadie, ni siquiera tuya, simplemente has llegado hasta ahí y no sabes cómo. No te agobies, saldrás. Siempre sales, sople fuerte o haya marea alta, al final acabas saliendo. Eres una superviviente, lo has sido siempre y siempre lo vas a ser, eso te lo garantizo yo, que para algo te conozco bien. Deshazte de quién haga falta, reduce lo que sea y suma lo que necesites, no te quedes ahí parada mortificándote, la vida sigue y eso sería un día perdido. Poquito a poco, vamos, sabes cómo se hace.

No lo hagas por él, ni por ella, ni por aquellos que. Hazlo por ti. Vas a estar toda la vida contigo misma, y te aseguro que querrás estar lo más cómoda posible.

Y, por dios, recuerda que te quiero.

Anuncios