Mi casa se está muriendo.

Mi casa está enferma. Bajo su suelo hay metros y metros de barro que la infectan y están acabando con ella. En efecto, no sólo hay una fuga, hay muchas más. A lo largo de mi calle y de los años, las casas se han transformado poco a poco en ruinas hasta que han dejado de existir, casas resistentes y fuertes de adobo, con más de 50 años a sus espaldas que se han conservado en perfecto estado. Hasta hace nada. Hasta que alguien decidió levantar la calle y cambiar tuberías. Hasta que a alguien dejó de importarle si sus acciones tenían consecuencias. Hasta que el añejo y fresco barrio de Juslibol, antes pueblo, dejó de importarle al Ayuntamiento de Zaragoza.

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Mi casa está herida. Sus grietas van desde el suelo hasta el techo, cada vez son más, cada vez más gruesas. Cada día veo como mi casa sufre más y más, cada mañana veo la misma grieta más grande, y cada noche me acuesto rezando porque mañana deje de languidecer. Yo no puedo curar mi casa y los maullidos de mis gatos no le palian las heridas.

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Mis gatos lo saben: vamos a tener que dejar morir a nuestra casa porque ha dejado de ser segura. Ellos no entienden que el Ayuntamiento de Zaragoza y Ecociudad no quieren curarla, eso cuesta mucho dinero y, al fin y al cabo, son sólo unas cuantas piedras viejas… ¿a quién le puede importar eso?

A mí.
A mi pareja.
A mi familia.
A los habitantes de Juslibol.
A las familias de los habitantes de Juslibol.
A la ciudad de Zaragoza, porque un pedacito de ella se está desvaneciendo sin que nadie se dé cuenta.

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Me gusta mi casa. Hago vida aquí, la cuido, la limpio, la pongo bonita y ella me acoge, me da calor, nos da cobijo. No me quiero ir, sé lo que es estar de aquí para allá, y puedo asegurar que no es nada cómodo.

Cómodo es estar sentado en un sillón de despacho durante 10 años viendo como los hogares de su jurisdicción se vuelven ruinas y dejan huérfanos a ancianos que tenían toda una vida ahí y jóvenes que no tienen a dónde ir porque la vida de alquiler y con paro juvenil está muy cara.

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Háganme el favor de no decir que cuesta mucho dinero arreglar este desaguisado que ustedes han montado por incompetencia, que, por si aún no lo han pillado, no se trata de las grietas. Se trata de tener que abandonar tu propia casa.

¿No creen que ya va siendo hora de mover el culo, señores?

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2 comentarios en “Mi casa se está muriendo.

  1. ¿ostras como se ha llegado a esto? no me puedo creer que una (simple) reforma urbana pueda provocar daños de esta manera. Es cierto: cada vez más y más buscamos la rapidez, la mano de obra barata / casi gratis o poder ser con trabajadores que vienen del ayuntamiento a cumplir horas comunitarias. Si,si.

    Si no pisas, te pisarán, si no gritas no te escucharán.
    ¡Lo siento!

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