Archivos Mensuales: enero 2016

Como si fueras una canción.

Tiene que ser suave, incandescente, ruidoso, caliente, dulce, acogedor, cuidadoso, largo, oloroso, instintivo, algo cruel, hipnótico, sexy, sabroso, sentido, desolador, embaucador, plácido, juguetón, paciente, rítmico, especial, cambiante, aliviador…

Como una tarde lluviosa y gris que huele a ti, como si fueras una canción.

Cadáver Exquisito

Me hubiese ido muy mal si no te hubiese conocido.
Camino de hacer un bonito fiambre.
Demasiada tormenta con demasiado güisqui.
Piloto de la nada, demasiado de todo.
Creyendo que la muerte no me hacía la cama
me subí a los caballos desbocados del hambre.
Hambre de conocer los límites del hombre.

Y Nemo me repetía:
Todos los monstruos no viven en el mar.
Demasiadas películas, demasiados incendios,
demasiados espejos cubiertos por las sábanas.
Mirando a todos lados menos dentro de mí.

Dios sólo necesitó
seis días para escribir el mundo,
yo he necesitado media vida
para aprender a sentarme en la taza del váter.
Procura que el fracaso
no se te suba a la cabeza.

Ángel Petisme

Pequeñita.

Seguro que alguna vez habéis estado en mitad de una multitud o habéis sido el cliente n°147 o habéis estado rodeados de un grupo que hablaba de algo que no entendíais para nada.

Hace poco me encontré mirando al mar y en vez de sentir una tranquila felicidad, vi como las olas rompían contra las rocas y se me revolvió el estómago. Pero de noche fue aún más espeluznante -sí, la palabra es espeluznante- cuando en la inmensa oscuridad de la noche, con los pies calados, vi a lo lejos un barco que emitía una pequeñísima luz. Y entonces entendí mi intranquilidad.

En ese momento entendí que era insignificante. Me sentí muy pequeña, sola y fuera de lugar. Que era la 346 de una larga cola de personas, que mis acciones se quedaban demasiado pequeñas para que nadie se fijara en ellas. Una más. Una más de una larga lista de innombrables que serán recordadas como una anécdota, puede que ni graciosa. Un átomo en un sistema demasiado grande como para poder ser visto, un ser vivo más en un ecosistema que no me pertenecía. Pequeñita, insignificante.

Y entonces va cayendo como una losa que resbala por un terraplén: “No eres especial.”

Voy a tener que solucionar eso.