Archivos Mensuales: enero 2020

Autoboicot

¿Alguna vez habéis tenido miedo?

Miedo irracional. Ese que te cala como el frío húmedo de Castilla, que no te das cuenta hasta que ya lo tienes dentro.

Tengo una tendencia malsana a boicotearme. Me da tanto miedo que me pasen cosas buenas que me las cargo. Así soy. Si te van a hacer daño, mejor cuanto antes para que haya menos destrozos, esa es mi teoría. Luego está la otra. Esa en la que se aprovecha hasta la última gota de cosa buena, se apura y de disfruta mientras dure. Yo no sé hacer eso. Debería saber saber hacerlo, pero no sé. Y por mucho que me digan que tengo que saber hacerlo, no lo voy a saber hacer. No ahora. No dentro un rato. No dentro un mes. No sé si alguna vez siquiera. Así que, por favor, quiéreme igual, no quiero estar condicionada a si estoy sana mentalmente o no, ya estoy yo pendiente de eso. ¿Creéis que me gusta boicotearme? Para nada. Es algo que detesto y sigue ahí, como la niebla de Castilla, fría, que cala y que no deja ver.

No hay nada racional en esto y eso mi parte racional lo sabe. Y está bien, convivo con esta batalla a diario.

¿Puedes convivirla tú conmigo?

Cuadro deslabazado

Sin demasiada convicción, diré que no entiendo las relaciones humanas. Damos y tomamos, recibimos y devolvemos…

Hoy tengo ganas de escribir y, sin embargo, soy incapaz. No tengo inspiración, sólo una pulsión que hace que quiera escribir sobre algo que todavía no sé qué es.

Sé que tiene que ver con las relaciones, con el amor, con el sexo y con la manera de expresar cariño. Descubrir media vida cerca de los 30 es entre esperanzador y friki que te cagas, rayando lo patético. Pero aquí estoy, admitiendo que estoy cerca de los 30 sin asustarme; eso tiene pinta de ser la hostia tratándose de mí, persona con un poquito de síndrome de Peter Pan.

Estoy tranquila, escribo tranquila, sin el pulso acelerado, de por qué debería estar escribiendo algo más inspirado. Debería estar sintiendo algún tipo de emoción grande para escribir esto y probablemente sea un texto la mar de coñazo de leer sin una emoción en condiciones que lo sostenga.

Pero aquí estamos. Dando vueltas para poner sobre papel que estoy enamorada. Cerca de los 30. Cuando ya nada podía sorprenderme en ese campo. Y lo peor de todo es que me encanta.

Si esto fuera una pintura, sería una cagada de cuadro. Pero me lo he pasado muy bien manchándome las manos.

Te echaba de menos, teclado.