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Dolor vivo, dolor muerto.

– Oye, ¿duele mucho cuando te rompen el corazón?

– Sí. Es como si te apuñalaran, como si estuvieras sangrando por un herida abierta, es un dolor grande y agudo, dramáticamente grande, lo ves todo de color negro, el mundo parece que va a acabar. Es un dolor intenso, es un dolor vivo, pero es fácil de arrancar y extirpar; se puede curar. Hay dolores peores.

– ¿Cuáles?

– Los dolores muertos. Imagina que te inyectan un fármaco en la sangre, que causa parálisis despacio, que no te permitiera moverte, como dejar de respirar poco a poco. No ves nada de ningún color, ni siquiera negro, no ves nada, es constante como una tortura, una gota de agua cayéndote en el cráneo cada segundo mientras estás sentado y encadenado, un trozo de plomo amarrado a los pies que no te permite ir a la superficie, una lombriz que se te come por dentro poco a poco.

– …

– Los dolores muertos son difíciles de curar, no hay nada que extirpar ni arrancar, no tienen solución fácil ni siquiera una que se vea. Las personas con depresión lo tienen, aunque a veces ocurre que es porque hubo un dolor dolor vivo que no se curó correctamente.

– Da miedo…

– Sí. Esa es la diferencia; el dolor vivo duele, el dolor muerto da miedo.

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Nuestras cuatro estaciones.

“Primavera: A veces pienso que soy especial para ti.

Es cierto, lo pienso mucho, digo a veces porque es temporal, no es un pensamiento continuo.

Que yo sé cosas de ti que los demás no saben, que nos comunicamos por telepatía, que somos una pareja envidiable, que no pasa un día sin que tengas que verme. Me encanta pasar tiempo contigo.

 

Verano: A veces pienso que no me quieres.

Es cierto, lo pienso mucho, digo a veces porque es temporal, no es un pensamiento continuo.

Que soy una más, que no te importo más que otras personas, que soy necesaria pero no imprescindible, que entro en tu círculo pero no piso el centro. Intento poner tierra de por medio, sin dejar de ser cordial.

 

Otoño: A veces pienso que fui especial para ti, dejé una marca.

Es cierto, lo pienso mucho, digo a veces porque es temporal, no es un pensamiento continuo.

Que lo hecho hecho está, que ya no hay más, que hay que pasar página, que fue bonito mientras duró. Me tranquiliza saber que me guardas en tu pasado.

 

Invierno: A veces pienso que nunca me has querido.

Es cierto, lo pienso mucho, digo a veces porque es temporal, no es un pensamiento continuo.

Que todo fue mentira, que sólo has estado jugando conmigo, que estás conmigo por interés, que en cualquier momento te cansas de mí. Me enfado y te digo que eres cualquier cosa que sé que te hace un poco de daño.”

 

Y la única manera de parar los ciclos es parar la vida.

A no ser que tengas una idea mejor, ¿la tienes?