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Dolor vivo, dolor muerto.

– Oye, ¿duele mucho cuando te rompen el corazón?

– Sí. Es como si te apuñalaran, como si estuvieras sangrando por un herida abierta, es un dolor grande y agudo, dramáticamente grande, lo ves todo de color negro, el mundo parece que va a acabar. Es un dolor intenso, es un dolor vivo, pero es fácil de arrancar y extirpar; se puede curar. Hay dolores peores.

– ¿Cuáles?

– Los dolores muertos. Imagina que te inyectan un fármaco en la sangre, que causa parálisis despacio, que no te permitiera moverte, como dejar de respirar poco a poco. No ves nada de ningún color, ni siquiera negro, no ves nada, es constante como una tortura, una gota de agua cayéndote en el cráneo cada segundo mientras estás sentado y encadenado, un trozo de plomo amarrado a los pies que no te permite ir a la superficie, una lombriz que se te come por dentro poco a poco.

– …

– Los dolores muertos son difíciles de curar, no hay nada que extirpar ni arrancar, no tienen solución fácil ni siquiera una que se vea. Las personas con depresión lo tienen, aunque a veces ocurre que es porque hubo un dolor dolor vivo que no se curó correctamente.

– Da miedo…

– Sí. Esa es la diferencia; el dolor vivo duele, el dolor muerto da miedo.

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Sentimiento positivo, pensamiento negativo.

Es complicado. Es complicado tener pensamientos negativos con sentimientos positivos. Pero es útil.

Tener esperanza y creer de corazón que todo se puede arreglar es positivo; sin embargo, hay que pensar que esto no funciona con todo.

Muchas de las frases y comentarios que leo -en las redes sociales principalmente- son de desconfianza total y absoluta en el ser humano o, por el contrario, de que el ser humano es maravilloso. Chavales, que todos los extremos son malos.

Así precisamente se pasa de “oh, qué bello ser humano comparte mi vida a mi lado” a “yo sólo confío en mi perro, que no me decepcionará”. O al revés, que es todavía más raro. ERROR.

Lo primero, todo humano tiene defectos además de virtudes, y lo segundo, una vez te cagaste en la madre que parió a tu perro cuando todavía estaba aprendiendo a no mearse en la moqueta. La diferencia es que a los humanos no les perdonamos los defectos y a los animales sí, ¿por qué? Porque unos poseen las capacidad de raciocinio y los otros no -como si eso fuera el límite del bien y del mal-. Con esto no digo que eches a tu perro de casa por no aprender a no mearse en la alfombra a la primera ni que perdones a tu novio/a por acostarse con cinco personas diferentes.

Lo que quiero decir es que tengas paciencia con tu perro porque tarde o temprano te lo compensará y que quizá debas buscarte otro novio/a que no te haga esa faena. El sentimiento positivo es que quieres mucho a tu perro y a tu novio, pero el pensamiento negativo es que tu perro ha de aprender a mear yendo de paseo y que no debes volver a caer otra vez en personas como tu novio.

Es duro, lo sé. Imagina que hay que ponerle una vacuna a tu perro, para que esté sano y feliz, pero tú le quieres mucho y te da muchísima pena porque lo pasa fatal en el veterinario. Pensamiento negativo: hay que ponerle la vacuna aunque le haga daño, sentimiento positivo: estará sano y feliz para poder estar contigo. Este es un ejemplo fácil y comprensible porque tu perro no posee el raciocinio. ¿Por qué la cosa ha de cambiar cuando se trata de un ser humano?

Tu novio/a te ha puesto los cuernos repetidas veces, está claro que la relación no va bien y estás sufriendo. La solución es cortar con él, aunque te genere un dolor muy profundo. Esta situación es como la del perro, no hace falta mucho raciocinio para saber que eso es lo mejor que puedes hacer. Sin embargo, ¿qué pasaría si, tras varias relaciones estables, todos te han hecho lo mismo? ¿Convertimos al ser humano en un ser malvado o achacamos esto a la mala suerte y al no aprendizaje? ¿Aborrecemos tener pareja? ¿Odiamos al género femenino o masculino? Pero resulta que tú quieres tener pareja estable y te sigue gustando el género masculino o femenino. Qué problema, ¿eh?

Apliquemos Sentimiento +, Pensamiento –. Encuentras una persona que te gusta y que funciona, que podría ser la correcta, pero tus experiencias pasadas te dicen que no, que será lo puto peor igual que el resto. Sentimiento positivo: te gusta, mucho, hay feeling, quieres empezar algo nuevo; pensamiento negativo: a tenor de las experiencias pasadas, veamos si es como los demás o no. Es decir, no mandes a la mierda a esa pobre persona que quizá te esté abriendo su corazón a la primera de cambio sólo porque a un puñado de imbéciles les ha dado por jugar con tu corazón, quizá no sea como el resto y tenga ojos sólo para ti. Y lo mejor de todo, es que juegas con ventaja, porque tienes experiencia suficiente como para saber si es igual que el resto o no.

Para los que todavía no hayáis pillado el concepto, os hago un esquema:

Sentimiento positivo + pensamiento negativo= dar la oportunidad.

Por muy malas experiencias que hayáis tenido, por muy mal que os haya tratado la vida, no todo es así. Vais con ventaja, sabéis lo que os hace daño, aprovechadlo. No penséis que todos los perros son tontos porque no hayan aprendido a la primera a no mear en la moqueta o que el amor de un dueño por su perro le va a prevenir de la leismaniosis mejor que una vacuna.

Haced de tripas corazón, tened fe y dadle una oportunidad a esa persona, porque -¿quién sabe?- quizá os estáis perdiendo al amor de vuestra vida o a un mejor amigo sin fecha de caducidad.

Y ahora, si me disculpáis, tengo que poner una vacuna personal.