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Dolor vivo, dolor muerto.

– Oye, ¿duele mucho cuando te rompen el corazón?

– Sí. Es como si te apuñalaran, como si estuvieras sangrando por un herida abierta, es un dolor grande y agudo, dramáticamente grande, lo ves todo de color negro, el mundo parece que va a acabar. Es un dolor intenso, es un dolor vivo, pero es fácil de arrancar y extirpar; se puede curar. Hay dolores peores.

– ¿Cuáles?

– Los dolores muertos. Imagina que te inyectan un fármaco en la sangre, que causa parálisis despacio, que no te permitiera moverte, como dejar de respirar poco a poco. No ves nada de ningún color, ni siquiera negro, no ves nada, es constante como una tortura, una gota de agua cayéndote en el cráneo cada segundo mientras estás sentado y encadenado, un trozo de plomo amarrado a los pies que no te permite ir a la superficie, una lombriz que se te come por dentro poco a poco.

– …

– Los dolores muertos son difíciles de curar, no hay nada que extirpar ni arrancar, no tienen solución fácil ni siquiera una que se vea. Las personas con depresión lo tienen, aunque a veces ocurre que es porque hubo un dolor dolor vivo que no se curó correctamente.

– Da miedo…

– Sí. Esa es la diferencia; el dolor vivo duele, el dolor muerto da miedo.

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¿Sabes? Sí tengo miedo.

No me da miedo que me mires mal.

No me da miedo que me digas palabras hirientes.

No me da miedo que me grites.

No me da miedo que me pegues.

No me da miedo que me tortures.

No me da miedo que con el filo del cuchillo me deshagas el tejido de mi piel, desde el pubis hasta la garganta.

No me da miedo que hundas tus dedos en la brecha y me abras desde las costillas.

No me da miedo que bañes tus manos en la sangre de mi intestino.

No me da miedo que me retuerzas la bolsa del estómago.

No me da miedo que rasgues despacio mis pulmones.

No me da miedo que me arranques el corazón y lo revientes delante de mis ojos.

No me da miedo que eches sal y limón a los restos.

Si no hicieras nada de eso y me abrieras en canal solamente para admirar cómo funcionan mis órganos, y volvieras a coserme cuidadosamente como si nada hubiese ocurrido…

¿Sabes? Eso sí me da miedo.